EL DIA DESPUES
Hoy me he encontrado un poco raro, me levanté a las 7 de la mañana y después de tomar un café, (no me apetecía otra cosa) me fui a caminar para controlar hasta donde podía llegar sin agobiarme, llegué hasta la playa en una hora y diez minutos sin cansarme demasiado, aunque como los seres humanos somos animales de costumbres, con un hambre de lobo (es la hora en que habitualmente me comía el bocadillo) por lo que decidí hacer lo mismo entré en uno de los bares de la zona y pedí un bocadillo de Jamón, una cañita de cerveza y mi carajillo, bastante caro por cierto 7,30 euros, la vuelta a casa la hice en autobús ya que mi cuerpo me decía que por el primer día ya estaba bien de caminar, pasé por la plaza y compré un poco de pescado y a la ducha, el resto de la mañana lo llené en la peluquería, la frutería y haciendo la comida, después de comer un ratito de siesta y ahora después de leer el correo me he puesto a escribir estas líneas, que prometo serán las últimas sobre este tema, para no volverme pesado.

El otro día cuando escribí sobre la despedida de mis compañeros con la emoción se me pasó poner los dos regalos que me hicieron, cosa que subsano ahora, como veréis, independientemente del valor monetario que tengan (que no me interesa), son de muy buen gusto, tanto el Ánfora como el reloj, espero que os gusten.

Publicar un comentario en la entrada